2026-04-10

LA ORQUESTA ESCUELA CARLOS CHÁVEZ PRESENTARÁ LA MISA DE RÉQUIEM, DE VERDI, EN EL PALACIO DE BELLAS ARTES

La cita es el 25 de abril, a las 12:00 h. Participarán la soprano Bertha Granados, le mezzosoprano Belém Rodríguez, el tenor Alan Pingarrón y el bajo José Luis Reynoso

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Un concierto altamente emotivo, donde el miedo, desesperación, gloria y duda existencial que genera el anuncio de la muerte y/o del fin de mundo se hará sentir al mediodía del sábado 25 de abril, en el Teatro Principal del Palacio de Bellas Artes, cuando la Orquesta Escuela Carlos Chávez (OECCh) interprete, la Misa de Réquiem, de Giuseppe Verdi, compositor italiano que tejió los hilos del drama operístico con la tradición sacra en esta obra escrita entre 1873 y 1874.

Conducida por Emilio Aranda Mora, director concertador, la joven orquesta impulsada por el Sistema Nacional de Fomento Musical (SNFM), institución de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, recreará la monumentalidad sonora y ambientes de reflexión que requiere esta obra.

En esta misión, la OECCh estará acompañada por los solistas Bertha Granados (soprano), Belém Rodríguez (mezzosoprano), Alan Pingarrón (tenor) y José Luis Reynoso (bajo), así como por un coro de más de 100 voces integrado por el Ensamble Escénico Vocal (EEV), el Coros Sinfónico Comunitario y el Coro Promúsica, quienes darán vida a cada frase de dolor, ruego y angustia expresada en esta misa de difuntos.

Para entender la relevancia histórica y simbolismo de esta obra creada por Giuseppe Verdi, en principio, hay que recordar que, tras la muerte de Gioachino Rossini en 1868, Verdi propuso a varios compositores italianos escribir un réquiem conjunto en honor al llamado Cisne de Pésaro y autor de obras célebres como El barbero de Sevilla.

Los libros cuentan que este proyecto fracasó por intrigas del empresario, Angelo Mariani. Cinco años después con la muerte de Alessandro Manzoni, máximo escritor del humanismo italiano y figura clave del Risorgimento (la unificación de Italia), Giuseppe decidió componer un Réquiem en su honor, cuyo estreno se realizó el 22 de mayo de 1874, en la Iglesia de San Marcos en Milán.

Asimismo, es preciso subrayar que la palabra Réquiem proviene del latín y tiene un origen funcional y litúrgico que significa descanso o reposo, vinculado a la celebración litúrgica (misa) que se ofrece para los difuntos y deviene de la frase en latín: Requiem aeternam dona eis, Domine... (Dales, Señor, el descanso eterno...)

El segundo aspecto importante que revela la Historia de la Música sobre Misa de Réquiem es que Giuseppe Verdi no fue un hombre devoto. Para él, escribir esta obra no fue un encargo religioso sino un acto de justicia poética y humanidad, recordemos que, en la época verdiana, ubicado en el Romanticismo musical, la música se desarrollaba a tope ponderando los valores de la Ilustración (libertad, igualdad, el laicismo y la tolerancia religiosa).

En este sentido, las cartas de Verdi recopiladas por la crítica estadounidense Mary Jane Phillips-Matz en la biografía del compositor, se pueden leer frases como “No me gustan las cosas inútiles. ¡¡¡Hay tantas, muchas misas de réquiem!!! Es inútil agregar una más.”, revelando su postura ante hacer música solo por compromiso.

Asimismo, críticos británicos como Julian Budden y David Rosen han señalado que, a diferencia del recogimiento espiritual de otros réquiems (como los de Mozart o Fauré), el de Verdi es visceral y recrea el juicio final como un cataclismo sonoro, ejemplificado en el uso de los bombos y las trompetas dentro y fuera del escenario.

En resumen, esta obra propone un viaje o experiencia sensorial por siete momentos del alma humana: Requiem aeternam y Kyrie, Dies Irae, Offertorium, Sanctus, Agnus Dei, Lux Aeterna y Libera Me, que el público vivirá a través de esta interpretación musical, de la OECCh, las más de 100 voces y los solistas.

Para mayores informes consulte la cartelera en mexicoescultura.com y en fomentomusical.cultura.gob.mx

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Por: CBMR