Entre nuevas pirekuas, abajeños y sones tradicionales infancias y juventudes de Nurío, Michoacán, reafirman su identidad purépecha

Cecilio Ubaldo Figueroa, director musical y autor de más de 30 composiciones, comparte como la música ha sido una forma para conectar profundamente con sus raíces y su comunidad.

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Componer pirekuas, abajeños y sones tradicionales (de Michoacán) es una forma que tiene  el maestro Cecilio Ubaldo Figueroa para educar e impulsar, a alumnos y alumnas del Semillero Orquesta sinfónica comunitaria “Jimbani Erandepakua” de Nurío, comunidad del municipio de Paracho.

A la fecha, él ha compuesto más de 30 obras originales, en donde busca también sembrar en sus alumnas y alumnos el deseo de crear y que se reconozcan como posibles compositores. Para ello, incluso ha invitado a un pireri (intérprete y/o compositor de pirekuas) para que comparta su experiencia con las y los jóvenes: “Queremos invitar a un profe que ha hecho mucha pirekua para el pueblo para que les platique cómo se inspira para componer. Esperamos que el próximo año, podamos interpretar una pirekua compuesta por todos los niños, en donde cada uno ponga su granito de arena en cada letra o en cada nota musical”, explica.

Como parte del trabajo anual del semillero, el director compone piezas pensadas especialmente para sus alumnas y alumnos, para que no solo perfeccionen sus habilidades musicales, también para transmitirles aprendizajes que van más allá de lo artístico. Desde sus composiciones ha acercado poco a poco a las generaciones más jóvenes a la lengua purépecha, les ha inculcado el aprecio por la naturaleza que rodea su comunidad, las raíces de su cultura y la disciplina para aplicar en su vida cotidiana.

El maestro Cecilio nos cuenta, que su proceso creativo nace muchas veces en medio de reflexiones nocturnas: “Yo, mis composiciones las hago casi de madrugada, porque me despierto y empiezo a pensar: ‘¿Qué haremos hoy? ¿Qué haremos para este año que viene?’ y empiezo a pensar en los niños, puro pensar en los niños: ‘¿Qué haremos con los niños para que tengan un mejor comportamiento, más disciplina?’”.

Por ejemplo, su son abajeño “Todo por la naturaleza” está inspirado directamente en la zona boscosa que rodea a Nurío, y nace de la preocupación por la plaga que la afecta gravemente. Ahí,el maestro Cecilio se planteó una pregunta: “¿qué haremos por la naturaleza?” y más allá de esta composición, esta inquietud se transformó en acción, junto con las y los integrantes del semillero y con el apoyo de autoridades locales, impulsó actividades de reforestación, en las que cada niña y niño asumió el cuidado de dos pinos para ayudar a la recuperación del bosque.

En el abajeño “Nuestra raíz” y la pirekua “Consejos de mi abuelo”, el director purépecha señala que surgen de la intención de “retomar nuestra lengua, que es el purépecha en la orquesta”, a través de palabras y frases sencillas, las y los niños no solo interpretan una pieza musical, sino que también se acercan poco a poco al purépecha incorporandolo desde la práctica y la memoria colectiva.

En el caso de “Consejos de mi abuelo” dijo que se construye como una especie de diálogo generacional, evocando la voz de un abuelo que conversa con sus nietos y les comparte enseñanzas para la vida. En ella se escuchan versos como: “Asï jama kahuini, asï jama itsutani, jimpokakeni inte nosesi ucheaka” (no andes tomando, no andes fumando, que eso daña la mente, y el corazón va llorando) así, transmiten mensajes claros y cercanos. 

Desde su experiencia, dirigir este Semillero implica un trabajo colectivo en el que la comunidad juega un papel fundamental para resolver cualquier dificultad que se presente. “Es un reto muy difícil, pero no imposible. Nosotros también aprendemos, pues en nuestra comunidad siempre hacemos equipo; cuando se nos atrabanca algo nos juntamos todos, investigamos y le damos solución”, comparte.

Parte de este trabajo podrá escucharse el próximo 28 de marzo, cuando el Semillero Creativo, se presente en la 35ª Feria del Geranio en Tingambato, Michoacán. En este encuentro, además de interpretar obras de distintos autores, compartirán piezas de la autoría del propio maestro Cecilio, como “Todo por la naturaleza”, “Nuestra raíz” y “Consejos de mi abuelo”.

En este sentido, el maestro Cecilio Ubaldo subraya que el impacto del Semillero no se limita a quienes lo integran, pues con el tiempo, el proyecto ha echado raíces en toda la comunidad de Nurío. Madres y padres de familia y algunas de las autoridades locales, se han sumado al esfuerzo, reconociendo en este proyecto una herramienta de transformación. 

Porque el semillero no solo forma músicos, sino que fortalece vínculos, recupera tradiciones y abre horizontes para nuevas generaciones, haciendo que la música sea un espacio donde aprender, crear y, sobre todo, imaginar otros futuros posibles.

Para él, acompañar e impulsar el desarrollo de los más de 60 niñas y niños de este Semillero implementado en Nurío, Michoacán, ha sido muy significativo ya que todo este trabajo ha permitido generar un espacio en la comunidad donde el aprendizaje de las infancias no se vea truncado, como le sucedió a él en sus primero años de vida, pues comentó que “para cumplir mi sexto año [de primaria] tuve que salir de mi comunidad. Me fui a un albergue, que está a 15 minutos caminando de mi comunidad, y fue ahí donde terminé mi primaria”. 

Tiempo después, compartió, que la música se convirtió en un refugio para él en un periodo difícil de su vida, pues su padre había enfermado cuando se encontraba terminando la secundaria, por lo que tuvo que asumir la responsabilidad económica de su familia. Así fue como, guiado por maestros de su comunidad y su hermano, quien tocaba el clarinete, aprendió a ejecutarlo desde la práctica y la experiencia compartida.

Con la llegada de los Semilleros Creativos de Música a Nurío Michoacán, el maestro encontró un nuevo camino: la enseñanza, una vocación que lo impulsó a compartir sus conocimientos con las niñas, niños y jóvenes de su comunidad. Para él, la música representa mucho más que una disciplina artística; es una posibilidad, una puerta que permite a quienes crecen en contextos complejos reconocer que existen otros caminos y otras formas de construir su futuro.

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